Fundaciones en lugares turísticos

Para muchas instituciones vinculadas a los negocios y el mundo de la conservación de la naturaleza, el turismo sostenible se puede definir como aquel conjunto de actividades que satisface las necesidades de los turistas y regiones anfitrionas, al mismo tiempo que protege los recursos naturales y mejora las oportunidades del futuro. Su fin último  es principalmente la gestión de todos los recursos para que satisfagan las necesidades económicas, estéticas y sociales respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, los sistemas de apoyo a la vida y la diversidad biológica. Con esta definición, podemos encontrar numerosas fundaciones que se han creado en los lugares turísticos como playas, bosques o montañas. Este nuevo modelo se puede aplicar para cualquier organización como por ejemplo la Rosa Oriol Fundación, quien puede crear una sede en cualquier lugar de esparcimiento.

Bajo este contexto, el concepto de la sostenibilidad aplicado a la industria del turismo puede ser un reto complejo, ya que es una de las industrias más importantes a nivel mundial, el cual tiene un ritmo de crecimiento acelerado y se considera un motor eficiente de crecimiento económico, especialmente en las zonas que tienen escasa diversificación productiva y al mismo tiempo no pasa desapercibida. En la actualidad muchos lugares han mostrado el deterioro de sus recursos que son la base de su atractivo, mientras que con las fundaciones se tiene una mezcla de responsabilidad entre el gobierno, la población local, el sector privado y los turistas.

Se pueden mencionar tres propósitos de dichas fundaciones: el primero es arrojar una mirada crítica hacia la actividad turística, destacando al mismo tiempo la contribución del mismo en las actividades económicas y la protección de los patrimonios culturales y ambientales. Segundo, se debe concientizar a todos los viajeros sobre el impacto de todas sus actividades en el modelo turístico, bien sea con documentos educativos y con iniciativas y programas que despierten el interés. Tercero, se debe destacar la responsabilidad del sector privado presentado por experiencias positivas en el sector. El sector público aunque no se considera relevante en la construcción del turismo sostenible pero también requiere de la atención por parte de la población local.

Las reflexiones estarán hechas a partir del viajero y del empresario, quienes deben destacar la validez y la grandeza del aporte individual. Tomando en cuenta estos agentes económicos se puede evidenciar la falta de responsabilidad social y ambiental en las decisiones, comportamientos y actitudes diarios, lo cual puede explicar el estado actual del turismo, notándose más en algunos destinos turísticos que en otros. El empresario turístico forma parte de una industria caracterizada principalmente por estar fragmentada y dividida en pequeñas y medianas empresas, las cuales tienen limitados recursos económicos, por lo que generan impactos de forma individual así como contaminación a pequeña escala.

Para las empresas multinacionales, se destacan iniciativas de sostenibilidad que están a favor de la eliminación de la pobreza. También existen iniciativas que no se responsabilizan por la problemática social que haya en el destino donde se localizan. El sector turístico ha elaborado dos códigos en ética y derechos humanos, aunque también destacan la necesidad de intervenir en otras áreas.

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